lunes, 16 de septiembre de 2019

Revolución de ideas o desintegración policial



Pasaron muchos años ya de aquella misión silenciosa desarrollada en un pequeño lugar de Mendoza donde soñábamos en la utopía de creer que la Fuerza Policial alcanzaría un nivel de maduración a la altura de varias ciudades europeas. Nos frenaron el proyecto.

Diseñar una fuerza policial con tecnología de avanzada es fácil. Solo se necesitan recursos económicos y financiamiento político gubernamental. Actual gestión política y la de muchas.

Lo difícil es comprender que sin recurso humano capacitado y dispuesto, con magros salarios mensuales y perspectivas laborales incipientes fuera de lo institucional, acabaría en cuatro u ocho años siendo un rotundo fracaso no solo en lo humano sino en lo instrumental.

Lo revolucionario quedó totalmente disminuído al plano de haber impreso en las voluntades policiales un estado de desánimo tal que cada vez son más los efectivos policiales que hacen uso del retiro anticipado. Se van, no aguantan mucho.

El profundo dolor que generó esta misión política desbastadora, que a mi entender a fracasado una vez más, este continuo circo de autoridades políticas en dicha Institución ha alcanzado el tiempo esperado por los principales Partidos Políticos mayoritarios, los cuales todos conocemos acabadamente.

Ya no hay preocupación en las filas policiales, hay desidia en lo cotidiano y desánimo generalizado digno de ser estudiado por la psicología laboral actual.

Quedan vagas esperanzas atornilladas en los recuerdos de aquellas promociones policiales de efectivos en actividad y retiro que cada un año se juntan para "autoconvencerse" que los tiempos de antes eran mejores, el presente incierto y un futuro alarmante. Intervenir sería inmolarse con los actuales aprietes políticos.


¿Qué se viene en los próximos años a nivel policial?


La primera pregunta del millón, pero ¿a quién le importa?. Sin dudas a los ciertos Policías, pero a los políticos, no mucho más, ya están organizados.

"Futura desintegración de los actuales cuerpos policiales a la mínima expresión. Los mismos van a ser reemplazados por centros de Seguridad Municipal u otras que el camino definan".

Se van más Policías de los que ingresan. Los jóvenes buscan una oferta laboral rápida, la fuerza policial fue en su momento una alternativa más interesante para avanzar de por vida, ahora es la cobacha para decidir mientras tanto el futuro, que brinda un salario inicial normal. Podríamos decir que la Inspección General de Seguridad tiene luego de recibidos mucho trabajo para resolver.

Este plan trazado por el Sistema Político, cuyo "maestro" en su momento lideró una acaudalada suma de dinero, hoy sigue asesorando a sus congéneres de manera inapreciable. El haber generado un Ministerio de Seguridad que significó la intromisión de más del 95 % de cargos civiles era solo el principio de una estrategia diseñada a largo plazo que hoy les trae sus frutos.

Evidentemente el sistema político nunca iba a permitir que una Institución semi militarizada en algún momento de la historia pudiera producir antivirus contra el coorporativismo político argentino. Intervenir, dividir, disolver, dilatar, generar miedo interno, recargar con trabajo, etc, fueron los verbos empleados en esta última década de desintegración asistida.


¿Y ahora qué sigue?


La segunda pregunta del millón. Otra vez cambios.

Sigue lo que siempre ha pasado en una Institución intervenida maliciosamente por la política, cambio formal de figuras políticas, reemplazo de planes de seguridad, cambio en la modalidad de patrullajes, más recargos policiales, estigmatización de Jefes Policiales que apoyaron a la gestión que deja el mando, violencia institucional ejercida por el internismo (manoseo proselitista), incertidumbre, desintegración, retiro anticipado, enfermedades laborales y fallecimientos.


¡Se vienen nuevas compras! ¡luego vienen enormes licitaciones! y le siguen aumentos de recargas laborales porque el que empieza quiere hacerse notar a costa de todo.

Empieza el rodeo cada cuatro u ocho años. Una verguenza, gente que nunca estudió temas de seguridad ocupando cargos importantes de decisión, puestos a dedo político, traslados dañinos, mucho malestar interno, amargura a la hora de trabajar, desgano, aumento de problemas de salud.

Todos los años cuando hay elecciones, meses antes, cada Gobierno comienza a publicar en los diarios la miseria de un "Comisario", el complot de dos policías que negocian droga, etc. Lo que nunca publican es cuántos Políticos y militantes derrapan en violencia día a día. Miserias que denotan el nivel de manipulación a la hora de tratar de demostrar al pueblo que tienen el control de los uniformados. Estigmatización social cuyo único responsable es el mismo sistema político que decide sobre la fuerza policial del momento.


¡Cuánto sacrificio Señores Policías!


Muy triste y lamentable este manoseo que nadie quiere dar a conocer y evidentemente viene dañando no solo a las fuerza policial sino a diferentes Instituciones del Estado.


¿Ustedes creen que el aumento de Asociaciones, Cooperadoras, Mutuales, Gremios y grupos policiales va a cambiar el diseño político organizado secuencialmente a través de los años?


Esta es la tercera y última pregunta que les dejo en el tintero, que evidentemente responde a una cuestión de crisis social a nivel nacional.

Necesitamos una revolución de ideas policiales : (del latín revolutio, "una vuelta")

Es necesario la organización intelectual de un movimiento desarrollado en las principales Universidades o Centros de Capacitación Policial de Argentina, cuyo propósito sea la transformación cultural en materia de seguridad, bajo premisas elaboradas y sostenidas por la sociedad moderna.

Desvincular la política de la Seguridad Nacional. No así de lo político, constitucional y jurídico.

Una revolución sinónimo de giro, vuelta a un nuevo sistema, no como muchos desearían transformar la Argentina con violencia, revuelta o sedición.

Para terminar, seguramente un escrito puede ocasionar miles de interpretaciones, muchos dirán que necesidad de exponerse en un mundo de aprietes, negociados e intereses y pocos interpretarán la profundidad de la semilla que tratamos de enterrar, pero nos basta tan solo un comentario para "dar inicio al cambio".

Volviendo al rodeo.


Francisco “Pancho” Cordón Grimsditch
Subcomisario (R)
Técnico en Seguridad Pública
Instructor Nacional de Andinismo
















jueves, 10 de mayo de 2018

Golpe al principio de la discreción policial


Hace unos días Diario Los Andes  realizó una entrevista  al conductor de la Inspección General de Seguridad que opera bajo las órdenes del Gobierno de la Provincia.

Lo que me llamó seriamente la atención fue la notable falta de respeto tras publicar una serie de datos que son internos a nuestra fuerza policial.

Ustedes me dirán que somos empleados públicos y por lo tanto estos datos también tienen que ser públicos, que la gente o el ciudadano tiene que conocerlos;   les voy a explicar por qué en estos casos debe tenerse en cuenta el “principio de discreción”.

Etica y discreción son hoy sinónimos de sabiduría. Saber guardar un secreto o un dato confidencial y mantenerlo es un privilegio que pocos Gobiernos o Empresas puedan resolverlo. En un mundo donde la privacidad individual y colectiva parece esfumarse, confiar aspectos institucionales puede llegar a ser un verdadero desafío para aquellos que trabajan para y por la política.

Pero también puede llegar a ocasionar una verdadera catástrofe moral interna.

Pero en este caso puntual este tipo de información corriendo por la senda peatonal y las veredas de los vecinos genera mucha incertidumbre, mala imagen y por sobre todo indisciplina en una fuerza policial mendocina que no se lo merece. Digo que no se lo merece porque basta con hacer una mirada por sobre todas las fuerzas policiales de la Argentina y nos vamos a dar cuenta a qué me refiero. 

Tenemos una fuerza policial excelente con moscas en la leche como toda la sociedad.

Tampoco es bueno en estos días que el sistema político de conducción se jacte de tener totalmente sometida una fuerza que se ha desarrollado y ha crecido con diferentes gobiernos en todas las etapas de la vida en democracia. No es bueno y saludable generarle a nuestros hombres policías un sentimiento de persecución, generarles incertidumbre interna, malestar y por sobre todo ganas de retirarse o jubilarse pronto.

Hoy las fuerzas policiales de la Argentina no pueden sacar el pie del plato político. Me parece muy bien que exista tal intervención,  lo que no me parece bien es el sometimiento físico e intelectual de nuestras policías y la entrega de información a la prensa amarillista para generar resultados políticos interesados y adversos.

¿Qué pasaría si juntamos todas las miserias de nuestros políticos y las colocamos en un solo plato, dándola a conocer a nuestra ciudadanía?

Claro, esto nunca podría ocurrir. Pegarían el grito en el cielo. Perderían credibilidad ante el pueblo.

Bueno, ¿entonces por qué hacerlo con hombres y mujeres que decidieron una carrera de entrega al prójimo?

Los trapitos sucios deben ser solucionados en casa, decía mi abuela.  Hay una notable falta de respeto en la comunicación.

Pido a las autoridades políticas actuales que cuide a la familia policial. No nos hagan quedar como los peores, los más indisciplinados, no muestren información al mundo de lo capaces que son para controlarla. No es necesario.

Estas estrategias comunicacionales causan daños severos en la mirada de la gente para con la policía. Recuerden que cada gestión política es la responsable de la admisión e ingreso de nuevos policías. Ustedes son en definitiva los que seleccionan.

Entiendo que al sistema político actual y pasado no les convenga tener una fuerza policial con líderes naturales, decisión propia y otros detalles que son peligrosos para poder conducirla, pero tengan la amabilidad de seleccionar adecuadamente la información que están brindando a la prensa, pues los mendocinos ya no nos comemos los mocos, nos damos cuenta que el objetivo que intentan demostrar no escapa a una burda y asquerosa “casería de brujas”.

Por favor Señores políticos sean discretos, en estos tiempos tratar de someter un grupo de trabajadores disciplinados es muy bajo.

Ya destruyeron a sus conductores quienes se encuentran sometidos por temor a represalias bajo la premisa de no ascender, traslados inmediatos, peores destinos policiales y por sobre todas las cosas del sometimiento aplicado a través del recargo de horas laborales.

Vale decirles al sistema político que la fuerza policial ha resistido las peores atrocidades políticas y los que cada vez pierden más credibilidad sobre la sociedad son ustedes, pues están perdiendo poco a poco la decencia y la moral.

Esto no se trata de ser radical o peronista, se trata de ser discretos por favor.

A continuación paso el link del artículo enunciado en la presente carta:


Atentamente.

Francisco “Pancho” Cordón Grimsditch
Subcomisario (R)
Técnico en Seguridad Pública
Instructor Nacional de Andinismo

sábado, 18 de marzo de 2017

Sabiduría para nuestra Policía de Mendoza

La Policía de Mendoza está deprimida, hay una sensación de desesperanza colectiva. Es el momento de ayudar a nuestra Institución azul.




Estamos  todos de acuerdo que el trabajo policial es considerado una profesión de alto estrés ya que los efectivos están expuestos a situaciones violentas, nocivas y exigentes. En la condición de estrés excesivo hay manifestaciones a nivel físico y psicológico que afectan directamente su quehacer policial y su vida personal y familiar. Cuando la ciudadanía y las autoridades ministeriales ignoran este concepto, menosprecian al ser humano policial y su familia. La idea de este trabajo apunta a reivindicar o crear conciencia que estamos en serios aprietos de todo tipo y nadie toma cartas en el asunto, nadie quiere hablar al respecto, y lo que más duele que no exista una campaña gubernamental ni social protegiendo a sus ángeles guardianes. Es muy triste ver en artículos periodísticos forrados de amarillo un compañero que se suicidó, otro procesado y otro exonerado. Siempre bajo la misma lupa, le corremos la cara.

Evidentemente algo nos está pasando como sociedad y nuestra fuerza policial con un alto nivel de sensibilidad sobre el resto de las Instituciones del Estado está siendo afectada.

Cuando lo personal y sobre todo el protagonismo individual absurdo nos ciega, se pierde el rumbo. Es el caso de nuestra fuerza policial y su entorno.

Mucha información, muchos grupos de WhatsApp y Facebook, demasiados intereses, una lucha absurda por querer tener representatividad o acumular poder, en fin, mientras esta dispersión siga en juego las Instituciones del Estado pierden credibilidad frente a los sistemas que la sostienen y se produce una imagen negativa en la ciudadanía, que es lo que hay que revertir.

Desconfía de aquel que te dice que formó una agrupación, sociedad, cuadro, asociación, gremio, mutual u organización y que no espera nada a cambio. Todos los seres humanos tenemos metas y si alguien posee una imagen inspiradora, creadora y motivacional sin dudas hay que seguirlo, pero no te comas el verso que es simple altruismo y no espera nada a cambio en retribución.

Todos esperamos algo. No tiene nada de malo acompañar esta fórmula “A + B = C”, donde “A” es lo Institucional, “B” las apetencias personales y “C” los logros o fines.
El problema actual es que esto funciona en niveles organizativos iniciales, pero cuando trabajamos con grandes grupos humanos la cosa cambia. He aquí mi conjetura relacionada directamente con nuestro sistema democrático social que nos enseña que el pueblo es soberano en cuestiones de votos y elecciones, porque cuando muchas personas se ponen de acuerdo y vibran en un solo plano se producen efectos positivos o negativos,  pero buscados.

Winston Churchill decía: “Si estamos juntos no hay nada imposible. Si estamos divididos todo fallará”, evidentemente hablaba desde la perspectiva de su experiencia hace décadas, pero es coincidente con los tiempos actuales donde Michael Jordan manifestaba: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”. Podemos dar miles de citas parecidas pero el objetivo es convencernos a nosotros mismos que este partido se juega en equipo y que no se trata de embarrarle la cancha al que camina junto a ti, todo lo contrario, empezar a entender que en ciertas circunstancias de la vida debemos unificar criterios acompañándonos.

No hace mucho tiempo, precisamente el primero de marzo de este año, alguien o varias personas lanzaron a través de los medios virtuales una convocatoria para que los policías se manifestaran en la Legislatura Provincial. Los Policías hoy en día creen más en el Monje Negro o en un anónimo  que en todas las Asociaciones que describo en la pancarta inicial y mucho menos en el Ministerio de Seguridad Provincial. Esto es por la crisis de valores sociales y una notable falta de credibilidad en nuestros gobernantes o funcionarios de turno. Es como el cuento del pastor mentiroso, nos han engañado con dulces y mermeladas tantas veces que ya no queremos comprarlas y la mayoría de los azules piensa que la mejor forma de no sentirse traicionado es “no confiar en nadie”. Tantas gestiones han manoseado los derechos del trabajador policial que ahora todos, incluso los más honestos y leales personajes han sido puestos en saco roto.

Para revertir esto faltan muchas ganas de hacerlo y por sobre todo amor, tolerancia y templanza.

Ciertos grupos parapoliciales en la actualidad intentan ganar espacios tirando blasfemias sobre otros. Esta todo transgiversado. Podemos decir que dañan la imagen institucional policial. Es lamentable el bajo nivel cultural de emitir agravios, perjuros, complotando contra personas o asociaciones por el gusto de crear malestar. Siempre, en todos los tiempos, esto ha ocurrido pero ahora los medios virtuales han intensificado esta guerra absurda que no conduce absolutamente a nada positivo.

Quizás sea una utopía pensar que en algún momento de esta historia un representante de cada una de las organizaciones policiales que trabajan en la perisferia de la Institución puedan juntarse con un fin determinado, sin celos, sin intereses personales, con el único objetivo de peticionar formando un bloque inteligente de policías en actividad o en retiro. Yo tengo esperanzas que esto se concrete.

Aprendamos de la Coorporación política argentina, en este caso mendocina, que desde el advenimiento de la democracia viene traspolando palabras con el objeto de traspasarse el poder entre ellos. Se sacuden las mantas mugrientas, esconden el polvo debajo de la alfombra, intercambian puestos en el Estado, se dicen llamar enemigos políticos pero la verdadera misión es desorientar, crear opinión pública y seguir viviendo del Estado. No hay nada malo en ello, son organizados, metódicos, elegantes, soberbios y miles de adjetivos calificativos para enunciar, pero cuando se las ven negras todos se unen porque defienden su fuente de trabajo, la política.

Todos leemos miles de blogs, grupos sociales o whatsapp cargados de pensamientos automáticos, irracionales, exagerados, dramáticos, negativos y encima gratuitos, sin que le podamos sacar el menor provecho. La mitad del día veo a mis colegas policías introducidos en sus celulares y les puedo asegurar que en sus casas continúan con este flagelo. Basta, muchachos!, nos estamos enfermando, algo me dice que este control subliminal no nos deja ver la realidad cotidiana. Hay que cambiar los pensamientos distorsionados porque esta alteración virtual nos está programando para algo que no vamos a poder dominar.

La fuerza policial tiene que empezar a valorar los pequeños avances por más pequeños que sean, desde una simple gestión ministerial hasta el apoyo humano de cualquiera de las asociaciones que trabajan en la perisferia, por eso las enumero y las describo una por una.

Durante muchos años pensaba e idealizaba la carrera policial como justa y perfecta. Muchos de mis colegas siguen idealizándola de tal forma que sufren tanto que se quieren ir, jubilarse o hasta algunos irse de baja. Hay muchos caminos para cambiar este paradigma que hoy nos hace daño y tengan por seguro que no es a través de individualidades o personalismos de algunos que negocian con el poder o tan solo se mandan la corte, todo lo contrario es a través de la unión de todos, y digo todos para ver si mis lectores que tienen cargos en el Estado se dan por enterados.

Si todos empezamos a reforzar los buenos avances, nos juntamos para fines genuinos, sin dobles intenciones, empezaremos a crear conciencia en la identidad policial.
En el camino equivocado temo que en cualquier momento las decisiones políticas interfieran en los logros obtenidos en leyes, decretos y resoluciones policiales alcanzados con mucho sacrificio en los últimos años, por ejemplo menciono el beneficio del retiro policial anticipado (un logro anhelado). Específicamente hoy existen tantas organizaciones en la perisferia policial que buscan intereses afines que no se tocan ni en el medio ni en la tangente, porque intentan ser escuchados individualmente y desarrollan maniobras estratégicas evidentemente similares. Cuando llegan al objetivo pierden fuerza y credibilidad.

Todavía existen policías en actividad y retiro que pagan mutuales o asociaciones fantasmas en sus bonos de sueldos (aclaro que no me refiero a ninguna de las mencionadas en la imagen o pancarta del artículo). Benditos aquellos que por una cuota societaria esperen que les resuelvan sus vidas civiles y policiales. Es muy fácil esperar que otro te resuelva la vida, pero tomar conciencia, participar y ponerse la camiseta, al parecer para un policía, es mucho riesgo mental.

Cuando una Institución comienza a perder la autoestima se empieza a deteriorar. No puede ser que todos los policías coincidan en la falta de comunicación institucional e interpersonal pero nada hacen para que esto cambie. Otro de los vicios actuales que atraviesan gran parte de la oficialidad es el miedo a perder poder y les aclaro que afuera no son nada.

¿Qué motivación mueve a nuestros actuales policías?

Creo que la respuesta debe ser emitida por el actual Ministro de Seguridad de la Provincia. No obstante el tema de los Servicios Extraordinarios policiales es una materia pendiente que van a tener que resolver de fondo éste u otro gobierno, pues los salarios y las perspectivas de crecimiento individual no alcanzan, a pesar que el Gobierno emita sus considerandos bastante discutibles como “los policía de Mendoza son los mejores pagos de todos”. Desde la perspectiva gubernamental todos los empleados públicos están bien pagos, pero no es tan así. Toda la Argentina sabe que no hay plata suficiente para pagar la bola estatal.

¿Cuáles son los nuevos patrones de conducta inducidos por el gobierno a nuestra policía?

Es un misterio. Con cuatro años de mandato y funcionarios que vienen a conocer la identidad policial durante el transcurso de la gestión es imposible establecer patrones. Somos ratones de laboratorio, al finalizar la gestión nos empiezan a querer.

¿Cuál es el rol institucional de las Policías en Democracia?

El 90% de las personas que conducen la fuerza policial no lo saben. Si las autoridades no lo recuerdan el pueblo lo demanda.

No quiero hablar del tema sindical porque es un tema candente que trae diferentes posturas académicas, pero evidentemente desde las perspectivas nacionales y como dice el bolero  ”pasarán mas de mil años muchos más”… para aceptar que los policías somos trabajadores e imploramos por nuestros derechos laborales,  sin violencia, sin huelgas, sin faltarle el respeto a la ciudadanía. No puede ser que esta posta sindical cada vez que se activa genere tanto miedo en el Estado. Miren hasta donde llega el miedo y los intereses adversos que un Funcionario del Gobierno Nacional me dijo: “Panchito, jamás van a aceptar la sindicalización policial, ni en pedo, por miedo, ustedes pasarían a ser los sindicatos más fuertes del país, ¿quién los frena?”….más claro agua de purificador.


Estoy convencido que existe premeditación por parte de nuestros gobernantes, de uno u otro partido político, para que los hombres y mujeres policías no puedan debatir ni pensar sus derechos. También reclamo de soberbios y especuladores a todos aquellos actores políticos que tras un cargo específico piden ayuda, roban proyectos y planes, les cambian el título y encima los firman como de su tutoría. Como ejemplo burdo nunca pude encontrar el mapa del delito.

Recuerden que los que hoy están arriba mañana estarán a bajo, porque el poder no es bueno ni malo, es neutral, pero tengan el honor de sembrar bienestar y no malestar entre sus semejantes. No entiendo porque este país ha abandonado tanto a sus Instituciones, merece un apartado especial.

Los llamo a la reflexión, a nuestra fuerza policial le faltan Sociedades civiles, Empresas civiles,  Fundaciones u ONG sin fines de lucro, altruistas, que de verdad quieran ayudar y no para luego pasar factura, si no para crear un bien. Estamos buscando pequeñas empresas que deseen luchar en la adversidad ayudando a nuestros policías, que muestren capacidad de resiliencia para con un Estado desbastado.
Necesitamos grupos de motivados al logro que sepan que el camino es duro pero confiados en sí mismo, que conozcan sus potencialidades y limitaciones.

Necesitamos que la fuerza policial se instruya en estos temas, que se una en una sola fuerza, que se exprese con sabiduría y que demande respeto y dignidad a quienes intenten representarla.

Sin pelos en la lengua.

Subcomisario (R) Francisco Cordón Grimsditch
Técnico en Seguridad Pública
Instructor Nacional de Andinismo

domingo, 3 de julio de 2016

La Policía de Mendoza política y politizada



Un policía se politiza cuando atiende más a intereses políticos y partidarios que a su profesión y de eso abunda en nuestra fuerza policial en los cuadros de Oficiales Jefes y Superiores, pero a diferencia de otros países europeos, por estos pagos el beneficio que persiguen puede ser económico, ascensos jerárquicos o un buen destino de acomodo. No hay nada que ocultar,  ya está todo inventado.

Antes de contestar nuestro título te vamos a explicar que es una Policía Política, no es más ni menos un cuerpo de policías que sirven a los intereses del poder de la política,  de un gobierno o un partido político determinado o cualquier otra institución que busca mantener una situación dominante sobre ciertos intereses. A diferencia de una policía convencional, este tipo de policías no luchan contra los criminales en el sentido estricto, sino se persiguen otros objetivos ligados al poder. En muchos países se ha utilizado para fines de represión social y persecuciones ideológicas. En Mendoza estamos en el borde.

Esta cantado que en la Argentina las policías son utilizadas por el poder político, desde el Obelisco hasta la Muralla China.

En Mendoza no se discute tanto este tema del color político del uniformado porque existe una subordinación natural por la condición o función policial que se disimula notablemente con la estructura vertical y la conformación de autoridades del Ministerio de Seguridad. La comandancia política sabe que los policías no tienen muchas chances de pensar órdenes, analizarlas, estudiarlas o criticarlas, en fin, una policía pensante, estudiada, eficaz, eficiente e inteligente podría hacerle saltar la liebre a ciertos intereses escondidos. No profundicemos porque oscurece.

Todos estos ciclos estratégicos que sufren las fuerzas de seguridad se vuelven a repetir cada vez que hay cambio político. El lema “el que pega primero pega dos veces” se repite para bien o para mal porque no deben quedar márgenes de debilidad, entonces jugamos con la seguridad del mendocino creando fantasmas periodísticos para desvalorizar, poner en tela de juicio y menospreciar a 10.000 hombres y mujeres que eligieron el apostolado de la seguridad pública o ciudadana, como si no fuésemos de esta sociedad.

De acuerdo a mi criterio la estructura política viene fallando notablemente. La creación de la Inspección General de Seguridad fue un buen invento para ligar de alguna manera los intereses de todos los partidos políticos en el control de las fuerzas de seguridad mendocinas, pero al parecer algo falló. Por otra parte cuando este contralor es llevado a cabo solamente por el Gobierno de turno estamos frente a un problema preocupante, porque volvemos a incurrir en errores pasados.  Yo soy Gobierno, yo controlo mi policía y saco corriendo a quien quiera, no tengo oposición.

En otra vereda todos aquellos que queremos y deseamos fervientemente la emancipación y profesionalización de la fuerza policial que creemos fervientemente en la Sindicalización como otra variante para poner acentos donde hay errores, somos llamados opositores. Vemos que esto sigue exactamente igual que hace treinta años con los mismos prejuicios y estrategias políticas.

En síntesis el tema de la inseguridad ya no es un tema social por excelencia, es un tema netamente político, se resuelve bajo ciertos criterios que escapan a los intereses ciudadanos.

El manoseo constante de una Institución democratizada a medias está ocasionando serios perjuicios en los hombres y mujeres que la componen. La fuerza policial mendocina se encuentra en crisis, pero la estructura política social también y esto lo que intentan tapar.

Yo no quiero imaginar, pero si la fuerza policial mendocina tiene Oficiales Jefes y Superiores corruptos, ¿ qué va a pasar con los Directores, Subdirectores, Asesores, Ministro, Secretarios, etc.. del grupo político que los vio pasar ?, ¿ saldrán ilesos o no tienen responsabilidad ?.  Los Policías en actividad o retiro no queremos pensar que la salpicada llega solamente hasta la Ley 6722.

Si hablamos de politización de la fuerza policial representa una forma de violencia institucional o gubernamental que vienen empleando ciertos niveles políticos para alcanzar metas proselitistas o fines similares. Realmente les anuncio a mis colegas que estamos perdidos y les anuncio que los ascensos van a seguir siendo políticos.

Tras los hechos que vienen ocurriendo en Mendoza podemos llegar a la conclusión de que aquella transformación política de la fuerza policial comenzada en el año 1998 ha sido un total fracaso. Los resultados a la vista nos llevan a discutir públicamente que dicha intervención ha generado una herida muy difícil de cicatrizar en el recurso humano policial.

Hagamos un paneo por latinoamerica y podremos observar que todas las fuerzas de seguridad viven casi los mismos problemas. Bolivia por ejemplo en su actual administración defiende a la sociedad y conserva el orden público solo cuando lo instruye el Gobierno de turno; no importa qué clase de desmanes surjan, si no hay un guiño de la autoridad política los uniformados no mueven un dedo, algo inconcebible pero real que se vive a diario.  No estamos muy lejos de que esto ocurra.

En Mendoza no hay plan de seguridad que cambie estos aspectos, por consiguiente seguirán los conflictos en aumento, la fuerza policial abandonada y reprimida en cuanto a sus derechos laborales hasta tanto no existan un cambio político importante.

Existe una solución llamada optimismo que anuncia un cambio de paradigma en el pensamiento de los policías y la unión para el bien común. No importa cuánto el Gobierno de turno obstaculice los derechos del trabajador policial o los intente ignorar, siempre va a ganar el bien común.  Por eso les pedimos a todos nuestros compañeros que sigan la lucha de cerca a sabiendas que el camino es sinuoso, pero con un final alentador.

Habría que analizar profundamente esta transformación política social desde varios aspectos y decidir si nuestra policía debe tomar una postura beligerante antes estos cambios. 

Para vos político mendocino ¿vos crees que pegándole a la fuerza policial vas a afianzar la identidad político partidistas para tu permanencia en el poder?

Los hechos de corrupción de nuestra policía tienen socios políticos. Sino saquen las manos del plato. 

Al Policía corrupto hay que cesantearlo rapidamente  y no dejarlo caminar como han hecho hasta ahora con las Instituciones del Estado. Mea culpa Señores.

Mostremos cordura y abramos el juego porque el tema de la inseguridad es responsabilidad de todos.

Subcrio. R  Francisco Cordón

Apoderado Si.Me.Pol.

domingo, 20 de marzo de 2016

Alianza Sindical para Mendoza en Sudamérica

























Hace unos días nuestra comitiva de Policías y Penitenciarios de la Provincia de Mendoza representando a los Sindicatos  SI.ME.POL. y SI.P.PE.S.S., ambos con inscripción gremial en el Ministerio de Trabajo, viajamos a la República Oriental del Uruguay precisamente Montevideo para participar en el Encuentro Latinoamericano de Trabajadores Públicos de la Seguridad Ciudadana.

Uruguay tiene más de diez años de Sindicalismo policial en sus espaldas y acompaña al Gobierno de Tabaré Vázquez de la mano de nuestro amigo y compañero Síndico Richar Ferreyra. Asimismo la República Federativa de Brasil, con el doble  de años en materia sindical militar y policial, también fue parte del encuentro. Su representante José de Arimateia Ferreira de Castro, Director Institucional de la CSCS y miembro de la ANERMB, Asociación Nacional de Entidades Representativas de Policías y Bomberos Militares, nos comentaba que ya son 90 los colegas policiales asesinados por la delincuencia organizada. Dos países, junto a Chile,  que en materia sindical policial y penitenciaria van a la vanguardia en Sudamerica. Nuestro ejemplo a seguir.

Es nuestro deber decirles que Mendoza, a través nuestro,  ya conforma la U.SI.P.P.R.A., Unión de Sindicatos Policiales y Penitenciarios de la República Argentina. Encolumnada detrás de U.P.P.A.C  "7 de Agosto" que es la Unión de Policías y Penitenciarios de Argentina Córdoba primer Sindicato oficialmente aprobado en Argentina, seguida por SI.PO.BA. Sindicato Policial Buenos Aires que opera desde La Plata y nuestros compañeros de Entre Ríos Concordia a los cuales honramos y apoyamos fervientemente tras la prisión de 18 policías presos por reclamar sus derechos.

Nos atrevemos a contarles también que este crecimiento y apertura internacional se debe principalmente a dos aspectos, uno de ellos a la falta de apoyo político y gubernamental para con la aceptación inmediata de los derechos del trabajador policial y en segundo lugar a la falta de respeto de la rama sindical argentina para con los trabajadores producida en estos últimos ocho años de gestión política Argentina. 

Esto significa que nuestras maniobras sindicales buscan una nueva forma de Sindicalismo responsable, abierto al diálogo, que acompañe al Gobierno pero no para intereses personales, sino para intereses y necesidades propias del trabajador de la seguridad.

Cambiar este paradigma significa tener la suficiente valentía para reconocer los errores y aciertos del empleador y del empleado, aceptar que no es posible un discurso gremial solapado, sino sincero, veraz y sin réditos políticos.

Los políticos y jueces de Argentina por el contrario a los otros países avanzados, tiene una visión conservadora y hostil frente a los derechos de sus trabajadores policiales y penitenciarios. No aceptan el cambio. No quieren creer ni acompañar, tratan de eludir esta necesidad inminente que presentan los obreros de la seguridad ciudadana. Una negación permanente al reconocimiento de nuestros derechos como trabajadores y Derechos humanos por parte de las autoridades. Prohiben en forma autoritaria y despótica el ejercicio de nuestras libertades personales conjugándose con la inequidad presupuestaria a la hora de participar en paritarias.¿ Algún día podremos participar activamente para un mejor salario mensual?, pregunta que se hacen a diario nuestros policías y penitenciarios.

Particularmente en Mendoza falta diálogo serio y responsable para una negociación colectiva superadora que permita establecer un acompañamiento colectivo de nuestras fuerzas de seguridad para con el Señor Gobernador de la Provincia. ¡Si nos dan fecha y hora, vamos!

Nosotros no tenemos la culpa de que funcionarios políticos policiales quieran utilizar nuestro prestigio para catapultarse a otros cargos electivos, utilizando a los Comisarios para acarrear votos para su rancho o tan simple usar a nuestros policías para juntar votos. Esto es una de las primeras causas de la existencia de ambos Sindicatos mendocinos.

Compañeros policía y penitenciario quiero decirles que nadie llegó a la cumbre acompañado por el miedo, sólo es capaz de realizar los sueños el que cuando llega la hora sabe estar despierto. No se dejen atemorizar ni llenar la cabeza por aquellos que no quieren un cambio.  Y recuerden que el porvenir pertenece a los innovadores.
Gracias compañeros de la seguridad por acompañarnos.


Subcrio PP (R)  Francisco Cordón

Apoderado de SI.ME.POL.

viernes, 26 de febrero de 2016

Manual para trabajar para y por el Policía-Penitenciario


FOTO: INGRESO ANSES BUENOS AIRES

Mendoza, es una provincia muy complicada políticamente hablando para dialogar y llegar a acuerdos. Cuando uno lo hace lo tratan de opositor por el nivel de intolerancia al diálogo; tenemos que aprender a escucharnos.

Para un ciudadano común que desea proponer sus ideas o proyectos, tan solo poder colaborar en cualquier materia, le es casi imposible llegar a los destinos de resolución, la llave que te proponen es adherirte a cualquier partido político. Los canales se encuentran bloqueados y todo tiene que canalizarce por las vías políticas que el gobernante de turno posea.

Imaginen para un uniformado, ya sea policía o penitenciario, lo difícil que es poder proponer o simplemente dialogar con los organismos legislativos que analizan y proponen los cambios, es casi imposible.

Además, es altamente estresante para un policía canalizar las propuestas sobre mejoras laborales y operativas por las vías jerárquicas y no ser escuchado. La ironía es total, invitan a proponer por escrito los cambios a una semana de resolver el conflicto. Una mentira piadosa. Este nivel de tensión humana termina siendo contraproducente frente al trabajo, porque se burlan sus derechos a expresarse. No existe la recompensa de ningún tipo en la faz policial, solo existe el castigo. Una forma muy elegante de no hables porque te trasladamos, no pienses porque te sancionamos, no mires porque no te promovemos a una jerarquía superior. No solo tiene presión con la delincuencia sino presión política y social demostrada.

Cada Gobernador y cada Ministro viene a aprender durante cuatro o más años sobre “el ser policial”. Imaginen en una carrera de 30 años de servicio cuantos gobiernos con sus funcionarios pasaron y modificaron las vidas de la fuerza policial, sin saber absolutamente sobre “el ser policial”, algunos alcanzaron a conocernos y otros no. Esta es una profesión que no todos eligen, que a pesar de tener leyes que la administran y controlan, se olvidaron siempre, desde aquella purga “Lafallista-Cazabanista”, que el recurso humano es el cimiento más importante para combatir la delincuencia, y si este recurso tiene pocos derechos humanos y no tiene garantías de actuación termina enfermo, desmoralizado, agotado, sin ganas de trabajar.

Si le imprimimos violencia política y social a nuestros policías, estamos imprimiendo violencia a nuestro futuro, fortaleciendo así la delincuencia.
Esto no tiene nada que ver con nuestras miserias internas, con nuestros policías corruptos que supimos concebir; para ellos nuestro repudio y que la justicia caiga sobre ellos.
Este año las Policías Latinoamericanas han descubierto que la mayoría de ellas sufren los mismos problemas. La ola sindical resurge sin ser buscada, simplemente porque cada vez existen más atropellos políticos que indirectamente y proporcionalmente repercuten en los trabajadores policiales y penitenciarios diariamente.

Señores políticos,  existen mutuales, asociaciones, ahora sindicatos, fundaciones que quieren canalizar cambios y vosotros no los dejan arrimar.

Tiene que haber una apertura. No es justo que en plena democracia ciertos niveles políticos de decisión crean que ejerciendo violencia institucional las personas van a mejorar, todo lo contrario las fuerzas de seguridad necesitan dialogar y ser escuchados.

En Mendoza un 85% de los ciudadanos policías y penitenciarios viven en zonas conflictivas o rurales. Le es muy difícil poder adquirir una vivienda propia. No existen planes sociales de ningún tipo, ni siquiera para sus jubilados. No poseen club, ni descuentos, ni beneficios como en otras provincias lindantes o países avanzados. Sus jubilados andan mendigando a través de Mutuales y distintas Asociaciones que gracias a Dios existen, sobre los aumentos que por Ley les corresponden, algunos atrasados hasta cinco años; pareciera que Anses estuviera especulando con la vejez para matarlos pronto del corazón. Mis respetos a varias generaciones de soldados policías que cuidaron con mucho profesionalismo al mendocino. Son considerados ciudadanos de tercera categoría, discriminados socialmente. Cada Gobierno le imprime su postura con violencia institucional y cada gobernante en campaña los usa en proselitismo barato. Las viudas y viudos de policías fallecidos en acto de servicio son olvidadas, abandonadas por el sistema, estigmatizadas, una vergüenza humana, pues las pensiones tardan en ser ejecutadas hasta dos años, mientras el aparato las abandona denigrando nuestra profesión. Hasta hace unos días nuestros uniformados imputados por algún delito o falta administrativa no tenían ni un palenque para sostenerse, recientemente esta Gobierno ha creado la figura del defensor del Policía, cuya figura ya la tenían nuestros hermanos penitenciarios de Mendoza. Hay mucho más por hablar.

No olviden nunca que un gobernador ganó las elecciones con “el mapa del delito” que todavía estamos buscando bajo el sillón de San Martín. Este es uno más de los gobernantes que utilizaron nuestro nombre para lograr votos.

Cada político que se hace cargo del Ministerio de Seguridad pasa, transita, realiza ciertas mejoras, pero nunca tocaron el tema de los derechos del policía conferidos por nuestra Constitución Nacional, siempre evadiendo respuestas, como si hubiéramos sido paridos en otro mundo. La Ley es muy clara, somos una agrupación civil armada, ya no somos más semi militarizados. Entonces vamos al punto, los policías mendocinos han demostrado acompañamiento total para y con nuestra democracia. Aun habiendo policías enjuiciados por delitos de lesa humanidad, que son pocos, nuestros políticos siguen utilizando el mismo discurso de hace diez años atrás. En Mendoza no existen ni van existir devoluciones violentas de ningún tipo, tenemos una fuerza policial con defectos pero con buena gente.

Me cansé de escuchar como critican a mi generación que ni siquiera estuvimos presentes en aquella Argentina. Hasta me clasificaron.

Entonces muchachos, dejen de atemorizar a la ciudadanía con mensajes negativos que nada tienen que ver con esta nueva generación policial. Crearon un monstruo que ahora tiene que empezar a revertise socialmente, porque la mentira tiene patas cortas.

Queremos derechos y garantías sociales como cualquier otro trabajador, participación y dialogo permanente con los gobernantes de turno, porque estamos viviendo una etapa de democratización policial y ciudadana muy importante para toda Latinoamerica.



FRANCISCO “Pancho” CORDON
Subcrio.(R) PP
Apoderado SI.ME.POL


jueves, 15 de octubre de 2015

Sindicalizar el miedo y la historia policial



Es evidente la llegada de los Sindicatos policiales en la Argentina. Parece que los Policías están perdiendo la paciencia, yo fui uno. Cuando uno se cansa del manoseo existen dos caminos uno quedarse callado y sufrir un deterioro físico y psíquico u retirarse anticipadamente.

Podríamos decir que Mendoza, a pesar de haber sido vapuleada y manoseada por un sistema de gobierno que nada tiene que ver con el Peronismo Peronista, hoy tiene una fuerza policial de brazos caídos, mal conducida, con rumbo incierto, que transita el camino del aguante. Yo diría policías desorientados y Jefes que han perdido sentido de pertenencia con la misión de Seguridad ciudadana. De lo social ni hablemos.

Estoy de acuerdo con las palabras de Zaffaroni que dice "los policías son trabajadores como cualquier otro, no pueden protestar de espaldas, como si fueran la ETA ". Tener que poner de escudos humanos a la familia policial es una barbarie. Utilizar a la familia, exponerla, enfrentarla a nuestros compañeros, es una locura que algunos intentan adoptar. Un Gobierno que intenta enfrentar el policía activo con el civil retirado es miserable. Esto ya pasó recientemente en Casa de Gobierno y solo sirvió para causar resquemores internos. Ahora es el momento de intentar organizar a la fuerza de seguridad, durante cuatro años, luego vuelve la mentira y el populismo. 

Comparto en parte la politización de la fuerza, pero para que el "planeta seguridad" funcione a la perfección se debe legalizar la sindicalización policial con un exhaustivo control de lo que se puede o no hacer. Reclamo si, huelga no, actuando bajo ley.

El verso que permanentemente sentimos por parte del sistema político y de la justicia es siempre el mismo, los uniformados no pueden hacer "huelga" y en esto nos quedamos paralizados; pero reclamar por los derechos de los trabajadores no es sinónimo de huelga o disturbios o indisciplina o como quieras llamarle, es un derecho constitucional aquí y en cualquier otro país civilizado y moderno.

Miedo. Los Gobiernos sienten miedo. Miedo a tener que cumplir administrativamente y operativamente con una fuerza que se encuentra abandonada, humillada y desvalorizada por políticos picaros, autoritarios y déspotas. Pero también temen ser descubiertos o superados, por eso no quieren reivindicar a quienes saben del tema.  

Hoy, la fuerza policial, carece de lideres y menos un lider sindical. Vemos conductores o Jefes desinteresados de los problemas internos. Los que intentan hablar profundamente de las falencias internas son sacrificados o marcados por el sistema político. Yo me retiré por intolerante, perdí la paciencia pero no la fuerza de la razón, las cosas y las situaciones tienen responsables con nombre y apellido que en algún momento de sus vidas van a tener que justificar su inoperancia y desidia.

Recuerdo, antes de mi retiro,  haber pedido una reunión con todos los Jefes policiales de Godoy Cruz. Fue un momento crucial en dicho departamento donde evidentemente una mano negra manejaba con intereses ocultos todos los cargos del departamento radical. Era evidente que la orden política era desprestigiar al departamento. Desde la conducción pudimos observar el bloqueo inteligente. Puedo asegurarles que en materia política son tan miserables que disfrutan cuando la imagen de un departamento se torna negativa; y este era el caso, mientras mas hechos delictivos en Godoy Cruz mejor imagen oficialista. Un gestor político me decía -"Pancho, pero a pesar de todo no pudieron lograr su objetivo"... y yo le respondí -"sin dudas amigo, pero dejaron heridos a muchos que hoy no nos vamos a quedar callados, hasta las últimas consecuencias". Joder con la policía, no estoy de acuerdo.

Mi pregunta es ¿para qué existen tantos cargos políticos dentro del Ministerio de Seguridad sino pueden dar respuestas ni a ellos mismos?,  y los conductores están preocupados en el destino, ascenso y otras yerbas. Hay un bloqueo mental que corre 3 a 1 a favor del operador político.

Mendoza ha errado la conducción de las Instituciones públicas, no solo por el clientelismo existente, sino por la falta de compromiso, profesionalismo y moral de las personas. Cargos de tercera, cuarta hasta décima categoría política puestos por compromisos que desprestigian a todos los profesionales de la seguridad letrados o no. 

Seguramente, luego de esta ola de sindicalización anunciada por el mismo "Monje Negro" anónimo de las filas policiales y los comentarios de nuestros compañeros mutualistas de la fuerza policial, entran mis dichos que anuncian una serie de petitorios para con el Gobierno provincial y nacional donde evidentemente se pretende negociar pero también desvalorizar los derechos de los trabajadores de la seguridad. Veremos.

Ojo muchachos azules que hay intereses mezquinos. Van a intentar quebrar al policía en varias mitades por un lado los Oficiales Jefes y Superiores tratando de agrupar su categoría desprestigiada con sueldos muy próximos al de un Auxiliar primero, por otro lado el grueso de la tropa que no puede levantar la vista sobre la gorra porque trabaja todo el día y sufre los avatares de la miseria laboral y por último los Oficiales Auxiliares creados por el Gobierno peronista que por la falta de experiencia y su juventud serán los mas vulnerables de todos.

Cuando digo que van a intentar quebrar a la fuerza policial no me refiero a uniformados, me refiero una serie de estrategias políticas que va a utilizar para trabar las formas y efectos.

Ya hay negociadores radicales y peronistas metiendo palos en la rueda.

La fuerza policial ha colapsado. Creer que el nuevo gobierno va a poder remediar lo irremediable transformando mas de los mismo, es una utopía. 

Para cambiar se necesitan revolucionarios, porque las estructuras y los hombres que hacen seguridad están agotados por el manoseo y la desidia política. 

No le pongamos palos en la rueda al cambio, apoyemos la transformación. Si los uniformados gozan de derechos laborales evidentemente va a repercutir acertivamente en lo operativo y laboral. 

Una fuerza reprimida, contenida en sus derechos no puede trabajar y lo peor que no se sabe exactamente hasta cuando va a servirle de forro al sistema político de turno. En los cumpleaños los globos revientan solos sin ser pisados por los niños.

Escribe: Pancho Cordón