El vecino Don Pepe de
mi Barrio me preguntaba hace unos días atrás:
-¿Subcomisario por qué se fue de la Policía?, ¡Usted nos
brindó su ayuda! Nos ha acompañado en momentos difíciles en todo el vecindario.
¡Otra vez nos cambian de Comisario!, ¡Otra vez volver a empezar!, ¿le parece
que hagamos una nota todos los vecinos para que lo dejen en el trabajo?; ahora traerán al
Barrio otro hombre de otra zona, tal vez de otro departamento que no sabe lo
que estamos viviendo con los delincuentes. No puede ser que las autoridades de
la Policía no les permitan quedarse en el cargo y mantener el trabajo que
venimos en conjunto con todos los vecinos. Estamos muy agradecidos con Usted, si no se
ofende el 25 de mayo necesitamos que se arrime al Centro de Jubilados Vecinal porque estamos
organizando unas empanaditas, ¡venga con su familia por favor!, no traiga nada.
-Don Pepe, le resumo mi respuesta en pocas palabras, hay un abismo
entre los funcionarios políticos del Ministerio y algunos Jefes policiales que
trabajamos incansablemente "solos" contra la corrupción. Diferente formación y diferentes objetivos de
vida. Dejan que seamos el colchón social que ellos necesitan para mantenerse en
sus puestos. Nos usan de forros humanos con perdón de la palabra, atendiendo problemas estructurales. Yo
ya soy obsoleto porque no les llevo ni les traigo votos, ¿me comprende Don Pepe?. Recuerde que este departamento es radical y
cuanto más se incendie en materia de inseguridad, más rédito tiene el
oficialismo.
Hace muchos años, allá por 1998, un ex Jefe policial de los
de antes, muy serio, me dijo:
¡Subayudante!,
¡Usted no sabe los problemas que van a tener en el futuro con las conducciones
políticas!, y estaba en lo cierto. Hoy este hombre sufre las penurias de ser
jubilado policial con los consabidos atrasos monetarios que están viviendo. Los
Policías cuando nos jubilamos no gozamos de elevadas dietas monetarias como
aquel elegante político que pasó solamente una gestión por nuestra Policía de
Mendoza. Ellos en cuatro años tienen garantizada la vida, nosotros en treinta incansables años.
Yo no soy abogado, ingeniero, arquitecto, soy Policía
por convicción y con mucho sacrificio. En realidad en Argentina estamos
viviendo una crisis de identidades y de conocimientos. Profesional no es
sinónimo de sabio o experimentado. En lo cotidiano vemos que estas personas que
nos conducen no tienen ciertas necesidades satisfechas en sus profesiones,
entonces buscan otra alternativa que las encuentran en la política, vivir del
Estado. Se conchaban en un partido y caen como paracaidistas al Ministerio,
luego cuando toman conciencia donde están se sinceran, se insertan y reconocen que vienen a
aprender a conocernos. Si la política fuera vocacional renunciarían a las
enormes dietas mensuales y en negro que perciben, porque de su pecunio personal
como profesionales les debería bastar y sobrar. No son políticos de sangre, son políticos
que intentan pararse económicamente en cuatro u ocho años de gestión para todas
sus vidas. Al menos esta es mi opinión.
En la fuerza policial no hay requisito
alguno para ocupar ciertos cargos de alto rango político. La Ley 6722 y otras han sido modificas a su gusto y beneficio político. En los últimos años en nuestro país
se ha intentado modificar leyes y reglamentos para beneficios de algunos, no de
todos, especialmente el tema de reelección presidencial. ¿Será el actual
Justicialismo, Peronismo o Kichnerismo que intentan violentamente ocupar sitios
de poder cueste lo que cueste a costa de sacrificar a quienes no comulguen su
doctrina y cánticos proselitistas?.
Los Partidos Políticos se están desmoronando debido a la
pérdida de prestigio, condenados por la ciudadanía que se está distanciando de
los que toman decisiones políticas. Cuando los ciudadanos dejan de creer en los
partidos políticos, la democracia corre el riesgo de hacerse una formalidad
vacía e impotente.
Se debe elogiar y apoyar a los que luchan por un gobierno
honesto y abierto. Desde puestos pequeños hasta puestos de mucha
responsabilidad. No es necesario perseguir a los Policías que comulgan otras
ideas políticas y sacrificarlos en destinos de intendencias radicales.
El tema de la corrupción pública se tiene que discutir en
foros provinciales, nacionales e internacionales. La libertad de prensa permite
vigilar permanentemente al Gobierno contra la corrupción, pero algunos políticos han sembrado
corrupción bajo cifras dinerarias imposibles de demostrar, solo quedan en la
intimidad del corrupto y el corruptor.
Queremos evitar escuchar ambigüedades, hablando solo de lo
que el pueblo quiere oír, y no llamando a las cosas por su nombre sólo por
razones electorales, prácticas que corrompen y degradan a las personas,
sociedades y sistemas.
Se oculta la verdad o no, divulgándola hasta un momento
electoral más oportuno.
RELATO FICTICIO PARA PENSAR:
El Ministro y su oreja
- Ministro, tenemos serios problemas en controlar
los objetivos que el partido ha designado. Inclusive le digo más los
“compañeros” no pueden dominar a los policías que van a diario a cubrir dichos
servicios; tenemos serios inconvenientes con algunos efectivos que trabajaron
para el Gobierno radical en otras gestiones porque nos delatan con el personal
subalterno.
- Dile al Director que por orden mía y
conforme directivas de “SM” tiene carta libre para realizar cualquier traslado
y lo que sea necesario.
- Entendido Ministro, pero ¿dónde trasladamos a
los oficiales radicales?
- Que los trasladen a departamentos radicales.
- Pero Ministro si los trasladan a intendencias
radicales ¡les estamos haciendo el caldo gordo a ellos!
- Todo lo contrario, sirven de fusibles, ¿me entiendes?.
Estamos teniendo problemas con algunos
que abren mucho la boca y si siguen sacando a la luz más información negativa
la prensa lo publica y toma repercusión mediática. – un trago de café -
- ”SM” me corta la cabeza y yo te la tengo que
cortar a vos. – otro trago de café -
- Demasiado tenemos con los políticos de la
oposición.
Es más fácil para un político mediocre rodearse de efectivos
policiales chismosos que le llevan todos los cuentos que ponerse a trabajar
seriamente con gente seria; son pocas las excepciones de políticos coherentes. Lo que
si sabemos con certeza es el grado de intolerancia política ante efectivos que
les discuten cuando tienen apreciaciones equivocadas. Otro de los problemas
serios es que la repartija de cargos directivos no es por conocimiento o amplia
trayectoria en seguridad, es meramente por decantación política,
amistad-compromiso con la línea política de militancia.
Ustedes imaginen una reunión de seguridad llena de Comisarios con amplia
trayectoria y experiencia conducida por un joven de La Cámpora. Yo no lo quiero ni imaginar y gracias a Dios no voy a estar para vivirlo. Diferenciemos por favor "La Política" de "Lo Político".
Los dejo pensando y me voy con este dicho:
“CUALQUIER PARECIDO CON LA
REALIDAD ES MERA COINCIDENCIA”
Pancho Cordón

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